Esta sección va dirigida a todo aquel brujulero que desee compartir con los demás sus aventuras más allá de sus participaciones habituales en ligas regionales, nocturnas, entrenamientos, etc., mostrando sus andanzas por lugares espectaculares y asombrosos que nos permita a los demás brujuleros descubrir, disfrutar y, ¿por qué no?, soñar con balizas situadas en nuevos y fascinantes rincones que esperan con ilusión ser picadas por todo aquel que decida asumir el reto. Desde el club animamos a todo el mundo a colaborar en esta sección con sus viajes, aventuras e historias orientadoras.
NUEVOS PROYECTOS A LA VISTA...
A ver quién se apunta a los siguientes, de momento, proyectos de asistencia por brujuleros:
- Portugal O-Meeting. Para empezar el año por el sur de portugal, en sus famosos terrenos "alentejados" (dehesa extremeña). Muy buenas carreras durante 4 días, muchos orientadores de toda Europa. Una buena forma de empezar el año.
Portugal, 5 - 8 marzo 2011: http://www.gd4caminhos.com/eventos/pom2011/pt/noticias/1 - Campeonato del Mundo de Orientación (Carreras en los mismos terrenos y en el mismo día que las del Cto. del Mundo)
Francia, 10 - 20 agosto 2011: http://www.woc2011.fr/ - 5 Días de Eslovenia. Un país más pequeño que Galicia, pero con un encanto y unos bosques...
Eslovenia, 22 - 26 julio 2011: www.oocup.com
Luego querréis que os pongamos fotos de estas carreras... Lo que tendréis es que animaros a ir vosotros mismos.
CAMPEONATO DE ESPAÑA MARATON ORIENTACION
QUINTO REAL (NAVARRA)
11-12, Septiembre, 2010
Llevaba casi tres semanas tosiendo y no me decidí ir al médico hasta que empecé a toser menos, pero cada vez que lo hacía me ahogaba. El jueves anterior a la prueba me auscultaron detenidamente y me dijeron que podía tener neumonía. Por la tarde fui al hospital a que me hicieran una placa. Casualmente me encontré a la dueña del piso en que vivo, y me pronosticó que me ingresarían. “¡No puede ser, que el fin de semana corro con mi hermano Cristóbal el campeonato de España de maratón de Orientación!” Quería pegarme. Todo acabó en un susto, pero yo seguía asustándome porque de vez en cuando me ahogaba. Y empecé con el antibiótico.
Llegó el día ansiado esperado. Era toda una ilusión poder correr de nuevo en los bosques y praderas Navarras. Nos llevamos la cámara de fotos, aunque íbamos justos de peso y espacio en las mochilas que debíamos cargar para realizar un vivac con tienda por la noche.
El primer día 6 horas y el segundo 4 horas, era el tiempo límite que nos daban para realizar la ruta que quisiéramos visitando el mayor número de controles con una puntuación entre 3 y 9. Por cada minuto que te retrasaras te iban restando puntos, hasta 30 y después te descalificaban. Nos daban el mapa 15 minutos antes para planificar la estrategia. 50 puntos de control nos esperaban en un área de treinta y pico kilómetros cuadrados.
Al primer esfuerzo me dio la tos. Un escalofrío o tirantez muscular me recorrió desde la punta de los dedos del pie hasta la cabeza, estrangulándome la garganta hasta que el aire pudo pasarme de nuevo a los pulmones. También me dejaba sin habla un buen rato. Ya no me volvió a pasar en mucho tiempo.
A las tres horas pasamos por el único punto obligatorio. Me había descuidado sin comer y me eché a la boca alguna barrita dulce. Recalculamos la estrategia siguiente y nos dirigimos a la carretera para subir un importante desnivel, que previamente habíamos perdido y visitar unos controles que nos daban bastantes puntos. Pero luego teníamos que subir a trocha ciento y pico metros desnivel y yo acabé haciéndolo a gatas. Estábamos bastante lejos, pero lo que no nos habíamos fijado es que tendríamos que subir un gran desnivel para regresar a meta. Tras tenerlo que perder irremediablemente para atravesar un profundo valle.
Hice una gran plasta de vaca que achaqué a que se me había enfriado la tripa, aunque antes de comenzar la carrera también la hice suelta, supuse por los nervios.
La bajada no me costó demasiado, pero la subida fue interminable, empinadísima y casi no podía dar un paso. No llevaba el reloj a mano, porque se me había roto la correa, pero ya sabía que no llegaríamos a tiempo. Aunque pronto la duda era si conseguiría llegar por mis propios medios. Cuando ya habíamos salvado un gran desnivel, no sabía si echar lo que me quedaba por la boca o por detrás. Tuve que pararme otra vez. Un sudor frio me invadió el cuerpo. A partir de entonces me agarré a la mano de mi hermano porque no sabía si iba a perder el conocimiento. Algunas parejas que pasaban viendo mi estado no sabían cómo podían ayudarme. Querían darme comida o bebida, pero yo tenía ambas cosas y muchas ganas de devolver. Apenas podía ir chupando unas pastillas de Isostar.
Por fin llegamos a la meta tras 7 horas y 5 minutos. Si hubiéramos participado en Senior sólo nos habrán descontado 5 puntos. Pero estábamos en veteranos y nuestro tiempo límite era 6 o 6 horas y media.
Empecé a recuperarme cuando caía el sol, permanecí tumbado un rato y me comí unos sándwiches de jamón serrano, queso y tomate. Quizá eso me hubiera hecho falta por el camino, porque no había comido nada salado. La fatídica tos solo me dio una vez más, justo antes del chocolate caliente, que nos proporcionaba la organización. Nos acostamos a las 21:30. Por la noche creyó mi hermano que vomitaba, pero estaba volviéndome a ahogar. Al final no pasamos frío, porque se nubló e incluso debió llover algo.
Tocaron diana a las 6 de la mañana y nos levantamos en la noche y envueltos en la niebla, como era de prever. Esta segunda etapa sería muy distinta en cuanto la climatología. Los puntos en la zona elevada y despejada de pastos se hicieron más interesantes por la niebla en cuanto la orientación. Cuando llevaba una hora de carrera, la tos, el escalofrío enervando mis músculos de pies a cabeza, volvía a dejarme sin poder coger aire unos instantes.
El segundo día no fuimos tan ambiciosos y relajadamente completamos el circuito como nos lo habíamos propuesto. Llegamos 10 minutos antes de las penalizaciones.
Hicimos un centenar de fotos entre los dos días. Y después de la comida en el hostal Quinto Real, y los merecidos premios de vuelta a casa. Habrá que esperar un año hasta volver a disfrutar de una actividad de este calibre: los terrenos, el mapa, la organizacion...
LOS TRES DÍAS DE BÉLGICA – 10, 11 Y 12 DE MAYO DE 2008
Muy buenas brujuleros.
En el mes de mayo de 2008 Jonay, Oscar y yo nos fuimos a Los Tres Días de Bélgica, en la localidad de Arlon, un viaje que desde luego nos hizo disfrutar de un montón de paisajes espectaculares, de unos bosques bellísimos, de pueblos con un encanto especial así como de unos mapas con muchas, muchísimas manchas verdes, blancas, marrones y rayas de todo tipo cruzándose en todas direcciones, y en los que era bastante difícil encontrar unas cosas a las que hacían llamar balizas con la ayuda de un objeto que posee una aguja en su interior que al parecer, eso dicen, apunta siempre hacia el norte (no se si sabéis de lo que hablo, el que acierte se lleva una baliza de regalo para el coche).
El caso es que el día 10 nos juntamos en el aeropuerto de Valladolid los tres con la idea de coger el avión con destino a Charleroi, cerca de Bruselas, algo que conseguimos por los pelos pues si bien Oscar llego bien de tiempo, tanto Jonay como yo llegamos justitos, salvando nuestras narices del temible portazo. Emprendimos el viaje con una lluvia propia del diluvio universal y llegamos a Bélgica en donde nos encontramos con tres días de sol increíbles. Al llegar al aeropuerto de Charleroi nos fuimos a recoger nuestro Opel Corsita, el coche que pillamos de casualidad pues la oficina de alquiler estaba a punto de cerrar, un coche que nos dio un gran juego durante todo el viaje con su cambio automático y secuencial y que provocó más de un frenazo inesperado al buscar un embrague que no tenía…
Con todo llegamos a Arlon, pueblo en el sureste de Bélgica, a unas dos horas más o menos de Bruselas, ya de madrugada, y ahí nos esperaba Severín para indicarnos cual era nuestra cabaña en el Centro Deportivo donde nos alojábamos. El centro estaba la verdad bastante bien y ahí se encontraban prácticamente todos los corredores con sus tiendas de campaña y autocaravanas. Una vez en nuestra cabaña nos tiramos en la cama a dormir como niños buenos después de un largo viaje.
Al día siguiente, sábado, nos levantamos a por todo lo necesario para la carrera (pinza, horarios, vales para las comidas, etc.). De la que íbamos a la oficina dentro del mismo centro deportivo pudimos conocer a un grupo de amigos que nos demostraron que para pasar un buen fin de semana lo único necesario es una mesita de camping, cuatro sillas y con la comida y refrigerios situados dentro de un radio de acción no más allá de la extensión del brazo… ¡Imp…!
Nuestra primera carrera era ese mismo sábado hacia las 13:30 horas, con lo que teníamos tiempo para ir tranquilos. Este primer día nos sirvió de toma de contacto con los mapas, el terreno y el bosque belga, siendo “útil” a unos más que otros, y es que yo tuve mucho contacto con el bosque, tanto que creo que me aprendí el bosque de memoria... Vamos, que no hablemos de resultados, por lo menos de los míos. Pero bueno, el caso es que la llegada meta fue gratificante. Oscar y Jonay se defendieron más o menos bien.
Como los horarios no se habían cumplido, los planes del sábado por la tarde hubo que posponerlos para el domingo, habiendo solo tiempo para tomarse unas cañas “venidas del Mousel” en una terraza de la Plaza Mayor de Arlon. Ya de vuelta a nuestra cabaña (que compartimos con una pareja de holandeses muy majos) para ducharnos observamos que ahí seguían nuestro grupo de amigos con su mesita, sus sillas y su comida, todos en la misma posición, ¡Impre…!
Después de la ducha, cenita tranquila para irnos después de fiestecita por Arlon, donde pudimos conocer su vida nocturna, comprobando que, al igual que en España, las despedidas de soltero son igual de cachondas, y es que tienen la “costumbre” de vestir al novio con los “trajes tradicionales” de la zona, muy típico…
Ya el domingo tocaba carrera prontito, con horas de salida sobre las 10 y pico, con lo que había que madrugar. Este segundo día fue, bueno, digamos que mejor, y yo seguía estudiándome el bosque por si acaso faltaba algún árbol y comentarlo a la organización… Oscar y Jonay tratando de hacerlo lo mejor posible. Ya os digo, mapas con mucho bosque, multitud de manchitas de diversos colores, crucecitas… “¡Ala chaval, a leer!"
Después de la carrera regreso rápido a la cabaña para ducharnos y marcharnos de visita a Luxemburgo con la gente de Madrid, con los que pasamos una tarde estupenda. Por cierto, cuando íbamos hacia la cabaña ¿sabéis a quienes vimos? Pues si, a los de la mesa con sus sillas y su comida, ahí, en su sitio, dando fe de que la hierba crecía a su ritmo… ¡Impresio…!
¿Qué que tal Luxemburgo? Pues una pasada, la verdad es que si tenéis oportunidad de viajar hasta allá hacedlo, merece la pena visitarla por unas calles con encanto especial, unos parques espectaculares que tenían bosques casi como los de la carrera (yo ya estaba loco…), unos edificios de autentica postal, la cerveza venida del Mousel… Deciros que Luxemburgo es Patrimonio de la Humanidad, y eso ya anima a visitarlo.
A nuestro regreso de Luxemburgo para cenar en el centro deportivo nos encontramos con un concierto para todos los participantes, con lo que pasamos un buen rato escuchando a los grupos locales y viendo los “bailes típicos” de la región “con más o menos ropa”, según la zona, en fin… Por supuesto, cuando ya íbamos hacia la cabaña para dormir vimos como disfrutaban del concierto nuestros amigos de la mesa de camping, todos ellos bien sentaditos en correcto posicionamiento. ¡Impresionan…!
Ya el lunes nos fuimos a la tercera carrera, con horas de salida también sobre las 10 y pico, y donde la cosa acabo algo mejor que en días anteriores, y es que incluso Jonay recibió un premio de reconocimiento por parte de la organización, así que genial.
Pero bueno, al final de los tres días la conclusión fue el privilegio de poder disfrutar del deporte de la orientación por unos lugares privilegiados que sin duda merecen ser corridos y disfrutados por todo aquel amante de la orientación, o simplemente de los bellos paisajes, todo ello con una organización perfecta, digna de las mejores competiciones. Ya cuando volvimos a la cabaña para ducharnos y emprender camino al aeropuerto de Charleroi de regreso a casa observamos con asombro un hecho sin precedentes… Nuestros amigos de la mesa de camping ya no estaban, ¡se habían movido! ¡¡¡Impresionante!!!
Y con más o menos cansancio llegamos a España, los tres con una sonrisa de oreja a oreja, con la satisfacción personal y colectiva de haber pasado tres días excepcionales y con las ganas de volver a aventurarse por el mundo para disfrutar de un deporte desde luego es apasionante, dejando en el aire un... ¡NOS VEMOS EN EL BOSQUE!
Héctor Ardura.








